04 enero 2009
En una Plaza de la Constitución repleta Paraíso abrió la XVI versión de Santiago a Mil

Más de seis mil personas llenaron la Plaza de la Constitución para presenciar el estreno de Paraíso, del chileno Mauricio Celedón.
La cita era a las 21:00 horas y desde, al menos, dos horas antes comenzó a llegar la gente que repletó la Plaza de la Constitución. Todos querían ser parte del inicio del mayor evento de artes escénicas del país y, además, presenciar el estreno absoluto de la obra que cerró la trilogía de la Divina la Comedia, del director chileno Mauricio Celedón: Paraíso.
La obra, que se extiende por 1 hora y 20 minutos, mantuvo en todo momento cautivo al público presente, tanto en las graderías instaladas, como en el piso de la plaza.La pieza desplegó toda su potencia visual y musical, con casi 20 personas sobre el escenario y una banda de músicos en vivo, quienes se lucieron pasando por ritmos que coquetearon con el rock progresivo, del más duro y del más suave.
La puesta en escena tuvo momentos de mucho movimiento, momentos frenéticos, momentos de sosiego y reflexión y momentos que apelaron a la dureza de la confrontación del hombre con su realidad.
Tras el final de la obra, las más seis mil personas se pusieron de pie y ovacionaron por largos minutos a la compañía Teatro del Silencio.
Etiquetas: stgo a mil
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Estimados
Amo Santiago en enero gracias a ustedes
Sin embargo creo que la inauguración de este año fue un verdadero fracaso debido a varias razones que enumero a continuación
> Es una muy mala elección que la primera obra para gran publico fuera en francés, sobre todo cuando la compañía es chilena
> La disposición de las galerías debió contemplarse sobre los pastos, así hubiera aprovechado un publico mayor que viera en vivo la obra
> Los camarógrafos eran realmente malos. No alcanzamos a llegar antes de que las galerías estuvieran copadas, y quedamos, al igual que muchísima gente en los pastos. Quedamos sorprendidos de lo HORRIBLEMENTE MALO de las cámaras y su pésima edición. Todos las cámaras estaban mal emplazadas, de ninguno de los ángulos se contemplaba el escenario en su totalidad. Si bien la obra parecía ser conceptual, la conceptualidad de los camarógrafos logro que nadie de quienes estuviéramos viendo la obra a través de las pantallas entendiera nada de ella. Mi enojo era tal que trate de acercarme al escenario. En ese minuto habían 8 actores en escena y uno que cantaba sobre la estructura. En pantalla observábamos los movimientos de un actor en particular ( y ni siquiera del protagonista en ese minuto ), nunca se vio, y por lo tanto no se entendió la escena, ni la obra como era. Es primera vez que me percato de la importancia de los camarógrafos, y eso por su ineptitud.
Ojala consideren estas criticas (SOBRE TODO LAS DE CÁMARA) para que aspectos que acompañan y “apoyan” al teatro no lo ofusquen.
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Amo Santiago en enero gracias a ustedes
Sin embargo creo que la inauguración de este año fue un verdadero fracaso debido a varias razones que enumero a continuación
> Es una muy mala elección que la primera obra para gran publico fuera en francés, sobre todo cuando la compañía es chilena
> La disposición de las galerías debió contemplarse sobre los pastos, así hubiera aprovechado un publico mayor que viera en vivo la obra
> Los camarógrafos eran realmente malos. No alcanzamos a llegar antes de que las galerías estuvieran copadas, y quedamos, al igual que muchísima gente en los pastos. Quedamos sorprendidos de lo HORRIBLEMENTE MALO de las cámaras y su pésima edición. Todos las cámaras estaban mal emplazadas, de ninguno de los ángulos se contemplaba el escenario en su totalidad. Si bien la obra parecía ser conceptual, la conceptualidad de los camarógrafos logro que nadie de quienes estuviéramos viendo la obra a través de las pantallas entendiera nada de ella. Mi enojo era tal que trate de acercarme al escenario. En ese minuto habían 8 actores en escena y uno que cantaba sobre la estructura. En pantalla observábamos los movimientos de un actor en particular ( y ni siquiera del protagonista en ese minuto ), nunca se vio, y por lo tanto no se entendió la escena, ni la obra como era. Es primera vez que me percato de la importancia de los camarógrafos, y eso por su ineptitud.
Ojala consideren estas criticas (SOBRE TODO LAS DE CÁMARA) para que aspectos que acompañan y “apoyan” al teatro no lo ofusquen.
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